"Hace dos días fui a hacerme un masaje como quien va tomar una buena merienda. No tenía ni idea que de lo que se trataba era de escuchar y empezar a sanar mi cuerpo. Davide, hundió sus dedos, codos y manos en las profundidades de mis bloqueos. Vi las estrellas pero salí relajada, contenta y agradecida de haberme puesto en sus manos y de poder empezar un trabajo que me ayude a hacerme sentir mejor."
(Mariana, Barcelona 9-10-2016)